Es una técnica para devolver el movimiento a una vértebra o un hueso.

Consiste en un movimiento rápido pero muy corto realizado con las manos en la zona a tratar que se acompaña de un crujido* y produce una sensación de alivio inmediato.

La manipulación NO DEBE SER DOLOROSA y si el paciente siente dolor o no se siente cómodo, no se le debe manipular, en ese caso se podrán realizar otras técnicas manuales igual de eficaces.

Es necesario un gran conocimiento anatómico y realizar pruebas diagnosticas antes de manipular a un paciente.

*La explicación natural del crujido articular es que en el interior de la articulación, existen gases disueltos (oxigeno, nitrógeno y dióxido de carbono). Cuando el terapeuta libera la articulación manipulándola, salen en forma de burbujas produciendo el característico “crujido” o chasquido.

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